☄️ El Cometa del Siglo
En búsqueda del C/2023 A3 (Tsuchinshan–ATLAS) al anochecer
Aquella noche, los colores del crepúsculo se desvanecían lentamente, dejándonos solo el eco lejano de la ciudad en el retrovisor. Con cada kilómetro que avanzaba la carretera, el mundo se volvía más quieto, más oscuro y misterioso. Atrás quedaban las luces y el ruido, sustituidos por el suave zumbido de los neumáticos sobre el asfalto, el canto de los grillos y el murmullo del viento, mientras los cerros y sus sombras inmensas desaparecían poco a poco en la distancia.
Sabía que esta era una oportunidad única: ver el “cometa del siglo”, el C/2023 A3 (Tsuchinshan–ATLAS), era uno de los últimos días en los que se podría ver y el único anochecer despejado en muchos días. Al llegar a una zona desprovista de obstáculos, ya con el motor apagado, el silencio era casi absoluto y ante nuestros ojos caía rápidamente la noche.
Eran más de las 20:30 hrs., el cielo se comenzó a transformar en un océano de estrellas, tan vasto y tan cercano que parecía que bastaría alzar la mano para tocarlo. Y ahí entre todas aquellas estrellas no se veía ninguna con “cola”, sin perder el entusiasmo y con cámara en mano, esperé a que obscureciera un poco más hasta que tenuemente apareció esa estela que estaba buscado, allí estaba el cometa. Una franja luminosa lo seguía, un rastro de polvo y hielo brillando con una intensidad que parecía imposible, como una chispa solitaria y lejana en medio de la oscuridad infinita.
Durante casi 90 minutos nos quedamos allí, contemplando la vastedad del cielo estrellado y la breve, majestuosa estela del cometa. En aquella oscuridad perfecta, la Vía Láctea se revelaba con una nitidez asombrosa, desplegando sus luces como un río de estrellas. Hacia las 22:00 horas, el cometa ya descendía cerca del horizonte, desvaneciéndose lentamente, pero dejándonos esas escenas grabadas profundamente.
Corto 🎬
